Toda esta historia aconteció el sábado 2 de junio de 2007, en pleno siglo XXI.

Una primera cuesta larga desembocaba en una rampa del 10 % a las afueras de la población para bajar a continuación durante un par de kilómetros hasta el fondo de la rambla.
Entre naranjos y limoneros se visualizaba el Castillo de Mula y llegaba la hora de la verdad.
Una fuerte subida de más del 15 % ( o más según Txitxarra) nos conducía a los pies del castillo pero ahí no terminaba la batalla.
Una escalofriante bajada con fuertes pendientes, curvas, contracurvas y calles morunas estrechas nos conducía a la meta.
Esta vez, más que nunca, nos habiamos ganado la cerveza y la cena. Ni cortos ni perezosos, y conducidos por Alejandro, nos dirigimos a la Venta del Peretón para dar buena cuenta de las migas, el embutido, el tomate Kumato con boquerones, el jamón y queso, y como no los suspiros de postre. Las jarras frías se agotaron en el local.
¡Cuantas veces nos acordamos de Don Santi por la comida y de las churris por diversos motivos!
Y es que hasta el Sagrado Corazón de Sangonera vino a la Venta en romería.
Esta vez no hubo la soledad del corredor de fondo